viernes, 31 de agosto de 2012

Hitos Economicos mas Importantes que tejieron la Historia





Hitos económicos más importantes que tejieron la historia.

Prof.: Jesus Armando RochelOjeda

La revolución Rusa

LA humanidad vive un acontecimiento dos veces dijo Hegel. La primera vez como una tragedia y la segunda como una comedia. La primera vez efectivamente ha sido tragedia.
El clásico libro Diez días que sacudieron al mundo, del norteamericano Jhon Reed, describe tal ambiente de corrupción, abusos e irrespeto de las elites hacia los derechos más elementales del pueblo, que no se preguntan por qué la revolución no ocurrió antes.
Si bien la toma del poder por el partido de Lenin en 1917 no fue violenta el gobierno de Kerensky, en la guerra civil organizada gracias a la participación militar de Inglaterra, Francia, Japón y otros, no faltaron héroes, mártires ni la destrucción. Al principio parecía que todo estaba perdido para Moscú. Pero Lenin, poco a poco, generó la organización y la motivación, y el curso de la guerra cambió. Los ejércitos blancos y extranjeros fueron destruidos en 1922.
Durante la reconstrucción económica el milagro se repitió. En veinte años, Rusia agraria se transformo en un país industrial; Rusia analfabeta, en un país de población educada, con su propia base científica y tecnológica; Rusia débil institucionalmente, en un país fuerte, capaz de resistir el ataque alemán en 1.941 y cuatro años después destruir a su enemigo.
Todo esto a un costo humano alto. Karl Marx no hubiera reconocido su teoría en la práctica de Stalin. Sin embargo, el socialismo ruso demostró algo importante para el debate filosófico. Primero: el poder político de los trabajadores es grande y las elites que no toman en cuenta sus preocupaciones fracasan. Segundo: el sistema de economía planificada funciona cuando se trata de situaciones de emergencia. Tercero: la eliminación de las barreras sociales aumenta el mercado interno de consumo y sostiene el crecimiento económico acelerado.
Según la dialéctica, cada cosa lleva por dentro semillas de su propia destrucción. El
Socialismo estalinista también.


La Segunda Guerra

Es un acontecimiento típico del siglo, que tiene dos caras. Geopolíticamente hablando, se baso en la lucha contra Alemania, que pretendía expandir su control a toda Europa, del Atlántico a los Urales. Ideológicamente, partió de la polémica sobre el sentido de la libertad. Fascismo italiano y alemán fueron las respuestas totalitarias a la crisis del sistema capitalista. Mussolini y Hitler ofrecieron orden, empleo, equidad social; una sociedad solidaria corporativa. El método era bárbaro: la conquista de los vecinos y la limpieza étnica en casa.
La victoria militar de Rusia, Estados Unidos e Inglaterra sobre el fascismo fue absoluta. La victoria ideológica no tanto. ¿Quién venció el fascismo? Uno quisiera decir que las democracias. Pero Rusia estalinista no calificaría. Inglaterra? Hasta cierto punto; : pero Inglaterra era un imperio colonial, donde la superioridad racial era un artículo de fe. El fascismo, al igual que el comunismo, fue el castigo por los pecados del capitalismo. Esta lección fue aprendida por las elites europeas, que reformaron sus sociedades para darles mayor equidad.
El horror de la guerra moderna, pero sobretodo la crueldad con que la practicaban los alemanes, impulsaron a Roosevelt, Churchil y Stalin a ponerse de acuerdo en lo que desde entonces es la marca característica del siglo XX. Primero, es la idea de que la guerra entre las grandes potencias debe ser excluida. El Consejo de Seguridad de la ONU, con la regla de unanimidad de los cinco miembros permanentes - Estados Unidos, Inglaterra, Francia, China, Rusia -, refleja este principio. Segundo, los que cometan crímenes en la guerra deben responder por ello, y no pueden invocar en su defensa la obediencia debida a las órdenes superiores. Tercero, el derecho humanitario es obligatorio para todos los Estados y para todo tipo de conflictos, no importa, si las partes firmaron las convenciones correspondientes o no. Los tribunales de Nuremberg y Tokio fueron el inicio. El Tribunal de crímenes de Guerra para Ruanda y ex Yugoslavia, la creación de la corte Internacional Penal Permanente, la persecución de la Junta Militar Argentina y de Pinochet; todo esto tiene su origen en la Segunda Guerra Mundial.


Libertad de ser pobre
La Segunda Guerra acabó con los imperios coloniales europeos. El proceso empezó en 1950 y llegó a su culminación en 1960, el cual fue proclamado el Año de África por la cantidad de nuevos Estados que ingresaron en la ONU.
Algunos de los representantes del Tercer Mundo, especialmente de Asia y de los miembros de la OPEP, pudieron utilizar la flamante libertad para tratar de alcanzar a las naciones industrializadas. La mayoría no. Globalmente, la diferencia entre los niveles de desarrollo del Primer y el Tercer Mundo se ha ampliado. ¿Por qué? Las repuestas son tautológicas: que los países pobres no tienen gente preparada, que la historia los atrapa, que no tienen capital suficiente, que no tienen cultura empresarial. Como irónicamente dijo The Economist, esto equivale a decir que los países pobres son pobres. Aquellos en el Tercer Mundo que todavía creen en la teoría de dependencia piden cambios estructurales del comercio internacional. Pero hacen poco para eliminar obstáculos internos al desarrollo. Él último informe Libertad económica en el mundo sugiere que la explicación del subdesarrollo no está en los recursos, ni en las desventajas históricas, ni en las reglas del comercio internacional, sino en la manera como son administrados los países. Donde hay más libertad económica hay más riqueza. La libertad es tanto “de” como “para”, e incluye la estabilidad macroeconómica, la garantía de propiedad, el estado de derecho y el clima apropiado para inversionistas. Lo cual se da sólo en la sociedad equitativa.

Libertad de volar. La tierra es la cuna de la humanidad, pero uno no puede vivir siempre en la cuna. La primera persona que salió al espacio fue el cosmonauta ruso Yuri Gagarin, quien el 12 de abril de 1961, en la nave Vostok (se traduce Oriente), dio una vuelta alrededor del planeta y regreso a la Tierra exitosamente. La era espacial comenzó. Técnicamente hablando, ésta empezó en 1957, cuando la URSS lanzo el primer satélite Sputnik: un adelanto técnico. Lo de Gagarin fue una hazaña humana.
En Plena Guerra Fría, el espacio no tardo en convertirse en arena de competencia ruso-americana. El mundo miraba desde las tribunas: ¿Quién puede hacer primero un vuelo en grupo?, Una “caminata” por el espacio?, Construir una estación orbital permanente?, Conseguir muestras del terreno lunar?, Caminar por la luna? En medio del tumulto, Gagarin murió en un accidente de aviación, como si después de lo experimentado su vida ya fuera demasiado trivial.
El fin de la competencia ruso-americana fue dañino para la exploración espacial. Varios programas rusos se suspendieron. En diciembre de 1991, mientras en la tierra se desintegraba la URSS, no era posible enviar una misión de reemplazo de la tripulación de la estación orbital Mir. Varios meses después los relevo una nave americana.

Ahora el proyecto espacial más ambicioso es la construcción de la Estación Orbital Internacional, donde participan Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y Japón. El costo total del proyecto asciende a 100 mil millones de dólares. Aunque la NASA lo está “vendiendo” como un laboratorio en el espacio, como una base en la vía a Marte Etc., difícilmente es un proyecto revolucionario. Los vuelos espaciales ya son una industria y se deben manejar con el criterio comercial. Ojala la estación no sea como en el ballenato, “una casa en el aire”, sino que cree condiciones para que las empresas privadas puedan explorar y explotar el espacio.

Libertad de información.


La fecha exacta de la aparición de la computadora es difícil de establecer. La primera computadora electrónica fue construida en 1946. El Transistor fue inventado en 1948. El circuito integrado – chip – en 1959. La computadora personal apareció a mediados de 1970. Inicialmente fue utilizada en áreas donde se manejan grandes volúmenes de números: servicios financieros, contabilidad, nomina, control de inventarios. Poco a poco la computadora entra en las oficinas y automatiza toda clase de papeleos. El resultado fue doble: por un lado, se redujo la demanda de oficinistas; por otro, creció la importancia relativa dentro den la organización de las personas que tratan con los clientes, y de las cualidades de comunicación y negociación. La computadora depreció a los gerentes que basaban su poder en la acumulación y el manejo de la información. Ellos cedieron su lugar a los líderes, que conducen a las personas.
Pero ojo: la computadora se habría quedado como otra maquina de oficina, al lado de la maquina de escribir y la calculadora, si no hubiera sido por Internet.

Libertad de elegir

El fin del comunismo lo simboliza el Muro de Berlín, en 1989. Pero mucho antes el comunismo había dejado de ser religión. Antes que el muro, lo que cayó fue la idea de que el monopolio del poder puede ser útil para la sociedad. El monopolio es ineficiente en la economía y peligroso en la política. Un chiste dice que cuando la teoría no está de acuerdo con la vida, la persona normal cambia la teoría; el estalinista, en cambio, cambia la vida para ajustarla al dogma. Las semillas de autodestrucción por fin brotaron.

Hasta aquí todo va según la teoría. Solo un detalle inquietante: los acontecimientos de los años noventa han significado el fracaso de una idea, pero no tanto el triunfo de la otra. Por supuesto, la democracia y el libre mercado resultaron vencedores. Pero son ideas de la revolución francesa de hace 200 años. Europa Oriental no simplemente ha regresado al capitalismo. Ella ha elegido el capitalismo europeo por su capacidad de combinar la generación de riqueza con altos niveles de equidad.


Libertad de asociación.

La historia de Europa es historia de intentos de unificación por la fuerza. Imperio Romano, Sacro Imperio Romano, Imperio de Napoleón, tercer Reich. Jean Monnet ha inventado algo mejor: Unir Francia y Alemania económicamente y neutralizar de esa manera su rivalidad destructiva.

El proyecto ha resultado una historia de éxito, más allá de las relaciones franco-alemanas. La Unión Europea se proyecta como un jugador mundial independiente; a diferencia de Estados Unidos, Europa es menos hostil hacia Irán, menos obsesionada con China, más respetuosa de la ONU, más simpática con Palestina y con Cuba. El euro, que sustituye las monedas locales a partir de este año, puede constituirse en una moneda alternativa de reserva para el resto del mundo. La Unión Europea unida diplomáticamente proyectara con más fuerza su modo social equitativo, atractivo para el Tercer Mundo. La ampliación de la Unión hacia el Este, con la entrada de 12 países, la transformará de un club de países ricos en una organización europea en el sentido continental. A mediano plazo surgirá la cuestión en cuanto a la entrada de Rusia, Ucrania y Turquía. Este proceso va a definir la geopolítica del presente siglo.

Colombia en el Siglo XX

La primera década del siglo XX arrancó en medio de la Guerra de los Mil Días, cuyas consecuencias más próximas fue la perdida de Panamá. La desmembración de ese territorio le significó al país renunciar al beneficio del canal y tener una mejor jerarquía geopolítica y geoeconómica en el hemisferio. A partir de la separación de Panamá Estados Unidos reemplaza a Inglaterra en su papel de líder económico en el continente americano. En este lapso termina por consolidarse el proceso de colonización antioqueña con las fundaciones de Sevilla, en 1903, y la Tebaida y Caicedonia, en 1905. El segundo decenio se inicia con la reforma Constitucional de 1910, calificada por los historiadores como el primer hito del proceso de descentralización que alcanzó el cenit con la Constitución de 1991. El cierre de este segmento cronológico nos sorprende con una bonanza cafetera: ya desde finales del siglo el café dada muestras de querer transformarse en una gran industria de exportación, que a la postre brindó una nueva posibilidad de formación de capitales, que luego derivaron hacia el comercio y la industria. En 1917 el valor de las exportaciones de café colombiano fue de $15.7 millones y en 1919 alcanzó la “fabulosa” cifra de $54.3 millones.
Con el aumento en los precios del grano, consecuencia directa del fin de la Primera Guerra Mundial, y con la perspectiva del ingreso de cuantiosos recursos provenientes del exterior vía endeudamiento público externo, aumento de las exportaciones e indemnización norteamericana por la pérdida de Panamá, el país bailó al ritmo de la danza de los millones. El gobierno contrató en ese entonces una misión internacional, estadounidense para más señas, dirigida por el profesor Edin Walter Kemmere, para que lo asesorara en asuntos de organización económica. Acogiendo las recomendaciones formuladas, en 1923 se dictó una decena de leyes, algunas de las cuales dejaron honda huella en nuestras institucionalidad: creación del Banco de la República, de la Superintendencia Bancaria, de la Contraloría General de la República, de la ley 45 de 1923 sobre establecimientos bancarios, el número y la nomenclatura de los ministerios, sobre el presupuesto nacional y sobre la administración y el recaudo de impuestos nacionales, entre otras. Sin duda, el suceso económico más importante de los años veinte fue éste de la misión Kemmerer.

Un País de misiones
Por cierto que con este experimento se inició una tradición muy colombiana, como fue la de contratar misiones internacionales para que diagnosticaran y propusieran fórmulas de solución a nuestros problemas económicos. En 1949, y de nuevo como mera coincidencia de fin de una década, llegó al país una misión auspiciada por el naciente Banco Mundial para que nos aconsejara sobre los rumbos mejores de nuestra economía. La misión la dirigió el profesor Lauchlin Curie, quien se enamoró de Colombia y vivió aquí hasta su muerte, en los inicios de los noventa. Curie dejó su impronta no solamente en Colombia sino entre los inmortales de la economía. Pensadores tan influyentes como el norteamericano John K Galbraith no vacila en reconocer que Curie se anticipó a las teorías de J.M. Keynes, promotor del gasto público como herramienta amticíclica, y que en su calidad de asesor del presidente Roosevelt, en los años treinta, contribuyó decisivamente a sacar de la crisis a Estados Unidos.
Otras misiones que no pasaron desapercibidas fueron la del padre Lebrett, en 1958; la que encabezó Richard Musgrave, célebre tributarista, en la postrimerías de los años sesenta; la de la OIT, en 1970, cuyo informe se tituló Hacia el pleno empleo, la misión Bird-Wiesner, en los inicios de los ochenta, que nos alertó sobre el laberinto fiscal, aún sin resolver; la del profesor Hollis Chenery, sobre el problema laboral colombiano, en 1986, y la del profesor Porter, luminaria de Harvard, sobre la creación de ventajas competitivas para Colombia.

Crisis, guerra y proteccionismo.



En loa años veinte, aparte del enorme ingreso de divisas, conocido como la danza de los millones, también se sucedieron fenómenos económicos de trascendencia: la quiebra del Banco López en 1923, la firma financiera más importante de la época. En 1927 se fundó la Federación Nacional de Cafeteros y en 1929 la Bolsa de Valores de Bogotá. Al mismo tiempo se fundó la primera empresa de aviación comercial, que años más tarde se transformaría en Avianca, se consolidó la red ferroviaria nacional. Esa década para Colombia no pudo terminar peor: una intensa agitación laboral, la tragedia de las bananeras y el coletazo del crack de octubre de 1929. La tercera década se inicio con gobierno nuevo y con régimen arancelario y aduanero tendiente a ahorrar divisas. El Régimen de Aduanas, con algunos maquillajes, resistió 60 años hasta que en la era Gaviria se modificó. Además el ministro de Hacienda de la época, Esteban Jaramillo, oriundo de la montaña cafetera, enfrentó con audacia la crisis económica, refinanciando deudas, diseñando planes de salvamento de empresas y bancos, creando el Banco Central Hipotecario y dirigiendo el presupuesto hacia la defensa nacional ante la agresión peruana en el Amazonas. En parte, la guerra con Perú permitió que la economía colombiana se reanimara vigorosamente luego de la crisis del 29. En el interregno, en 1936, se aprueba una reforma constitucional que, anticipándose a las teorías
Keynesianas, consagra la intervención del Estado en la economía. El cierre del decenio nos sorprende con el inicio de la conflagración mundial.
Los cuarenta arrancan con la creación del IFI y del Fondo Nacional del Café, instituciones que mantienen vigencia. Tras las penurias y restricciones impuestas por la guerra, los industriales colombianos efectuaron cuantiosas inversiones en reposición y montaje de maquinaria y equipo, lo que unido a la recuperación de los consumos doméstico y externo permitió un crecimiento industrial del 12% anual entre 1945 y 1950, tasa que nunca después se ha logrado repetir. En 1945 la Andi y FENALCO aparecieron en el escenario gremial. En el 49 llegó al país el profesor Curie. Tenía 47 años.
En 1950 se da inicio al crédito de fomento en Colombia, al autorizarse al Banco de la República otorgar créditos dirigidos al sector industrial. El país vivió en los cincuenta una clara intención de sustituir importaciones. Era la época de oro del proteccionismo declarado y el afán de producirlo todo en el país. De ese entonces ha quedado para el recuerdo la empresa Acerías Paz del Río, a cuya creación se opuso el profesor Curie. También datan de aquel tiempo las corporaciones financieras, entes creados con el propósito de apoyar el proceso de industrialización. El Aeropuerto el Dorado, el Sena y San Andrés como puerto libre fueron el principal legado del gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla. En 1958, y por recomendación de Curie, se crea el hoy Departamento Nacional de Planeación.

La Presencia del FMI.
La década de los sesenta nació con la presentación del informe de Curie, Operación Colombia, como primer intento de un plan decenal de desarrollo. La propuesta central del documento, que fuera contratado por la administración de Lleras Camargo, era que si Colombia quería acelerar el tránsito hacia el desarrollo debía fomentar las migraciones a las ciudades para que en el campo se quedaran verdaderos empresarios agrícolas. La idea no tuvo buen recibo en su momento, y como una réplica en 1961 se aprobó la Ley 135, conocida como Reforma Agraria, para lo cual se creó el flamante Incora.
Muchos años después, en Julio de 1999 (final de década), el presidente de la República, en discurso ante la comunidad empresarial colombiana, expresa su deseo de ver en el 2009 (final de década) “una Colombia que vuelva a tener gran actividad en el campo, donde los cultivos agrícolas tradicionales no sean ya pequeñas parcelas con producción atomizadas, sino grandes unidades de producción de diferentes productores que se unen para adquirir tecnologías modernas, para que los cultivos se desarrollen con una visión agroindustrial y no solamente en función de abastecer parcialmente el mercado interno”. Con esta frase se confirma la sentencia de Keynes: “somos esclavos de las ideas de algún economista difunto”, porque eso mismo lo propuso Curie en 1960.
En 1963 se creó la Junta Monetaria. Pero el suceso de los sesenta fue la crisis cambiaria de 1967 y la manera tan intrépida como el Presidente Lleras Restrepo la conjuró, desafiando, aparentemente, las señales del omnipotente Fondo Monetario. De ese episodio histórico quedó el cambio de orientación del modelo de desarrollo de las sustitución de importaciones a la promoción de exportaciones. El legendario Decreto Ley 444/67, la devaluación “gota a gota”, es decir, el esquema de mini devaluaciones diarias, Proexpo y el CAT, fueron una muestra del pragmatismo que caracterizó el manejo macroeconómico colombiano.
En 1967 se inició el más largo período de crecimiento sostenido de la economía colombiana, que culminó en 1974. En dicho lapso nuestro PIB ostentó crecimientos anuales cercanos al 7%. De haberse mantenido esa dinámica colombiana hoy sería clasificado como un país de ingreso medio-alto.
La llegada de los setenta se produce en medio de una intensa preocupación por el problema del desempleo, máxime cuando el informe Hacia el pleno empleo presentaba vaticinios apocalípticos acerca de un desbordamiento de la desocupación en unos pocos años. En el 71 se fundó Fedesarrollo, institución de reconocida independencia que les dio brillo a los temas económicos en el país. En el 72, por sugerencia de Curie, se creó el sistema UPAC como un novedoso mecanismo para el fomento del ahorro y su canalización hacia la construcción de vivienda. Pero es apartir del año siguiente cuando hace su aparición en el escenario macroeconómico una hidra de siete cabezas llamada inflación.
El costo de vida rápidamente superó el 20%, nivel que nos ha acompañado desde entonces, con muy pocas excepciones como la de 1999.
El gobierno del “Mandato Claro” encara el problema inflacionario y por vía de la Emergencia Económica somete al país a una drástica Reforma Tributaria que acoge buena parte de las recomendaciones de la misión Musgrave. En Julio de 1975 las heladas destruyen el grueso de la cosecha cafetera del Brasil y en toda Colombia se siente aroma de bonanza. Este período de vacas gordas se prolongó hasta 1979, llegando el país a acumular reservas internacionales, al cierre de la década, por más de Us$5.000 millones. Entre el 74 y el 79 las reservas se multiplicaron por diez. Atrás quedaba, al menos por un buen tiempo, la amenaza de la escasez de divisas. La bonanza cafetera fue el suceso de aquella década.
El siguiente decenio arrancó en medio de fuertes vientos recesivos. La desaceleración alcanzó su punto crítico en 1983. La crisis financiera nacional y la crisis de la deuda externa latinoamericana, estalladas en 1982, contribuyeron a gravar la salud del paciente, que por petición del FMI ingresó a la sala de cuidados intensivos. El ajuste de 1984-85 valió la pena porque muy pronto, y sin tanto drama como en el resto de la subregión, la economía colombiana pareció recuperar la senda del crecimiento, ayudada eso sí por una mini bonanza cafetera en 1986, la explotación del Cerrejón y el hallazgo del campo petrolero de Caño Limón.
Y llegan los noventa. En 1986 se acabó el Pacto Cafetero de cuotas. El nuevo presidente de los colombianos, joven economista con sentido práctico, emprende desde los albores de su mandato un verdadero revolcón. Para muchos, César Gaviria fue un héroe favorito cuando sin dubitaciones reformó el intocable Código Laboral, dio un viraje en el manejo cambiario, impulso privatizaciones, permitió la libre importación de mercancías, redujo aranceles, promovió acuerdos de integración con otros países, modificó la ley 45 de 1923 sobre banca, fijó nuevas normas sobre seguridad social, dio luz verde a la inversión extranjera, creó un nuevo ordenamiento de las instituciones del comercio exterior y convocó una Asamblea Constituyente a la cual le brindó pleno apoyo. El famoso y prolongado “apagón” ensombreció la gestión del actual secretario de la OEA.

Los noventa se iniciaron con una inflación “pavorosa” para los estándares nacionales: 32.4% en 1990, y termina con una inflación de un dígito. En ese año, ni el más optimista de los optimistas soñó con la posibilidad de que al cierre del siglo alcahazaríamos una variación anual de precios inferior al 10%. Por cierto que solamente en tres ocasiones en el siglo XX el país registró inflaciones superiores al 30% al cierre de cada año: 1905, 1963 y 1990. Récord suramericano que nos puede servir de consuelo.
Sin duda, el hecho más importante del último decenio del siglo XX fue la nueva Constitución.
Lo más destacado en el frente económico de la Carta Política fue la eliminación de la Junta Monetaria y su reemplazo por la Junta Directiva del Banco de la República, revestida de gran independencia del gobierno, la prohibición al Banco de la República de prestarles a los particulares y la consagración de la obligatoriedad de cada administración de presentar un Plan Nacional de Desarrollo previa amplia concertación. En Enero de 1994 se introdujo la figura de la banda cambiaria y en septiembre del 99 se le dio un entierro de tercera. Ahora, los empresarios tendrán que manejar una nueva cultura de la administración de riesgos de cambio como parte de la gerencia financiera.
En el cierre de la década nos sorprende viviendo la peor crisis económica del siglo. Nunca antes como en 1999 el país había registrado tan mal desempeño de su aparato productivo: ni en los tiempos de la gran depresión de los años treinta, ni en los de la Segunda Guerra Mundial, ni en la época de la crisis de la deuda externa en la primera mitad de los ochenta, ni en los años del racionamiento eléctrico. Como tampoco habíamos tenido que padecer tanto como ahora por el desempleo. Los colombianos, todos, cruzamos los dedos y hacemos fuerza para que empecemos muy pronto a ver la luz al final del túnel.










Jesus Armando Rochel Ojeda









Nuevo Siglo.

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